¿De qué estamos hablando?

2018: Que gane Jesús.

El 2017 fue un año de transición para mí. Un año con muchos retos y situaciones no agendadas que me llevaron a aprender a confiar en Dios.

El 2017 finaliza y en mi caso, comenzando la bendición de la vida en matrimonio junto a mi esposa Gaby.

Fue un año, con risas y lágrimas, con éxitos y fracasos, con sueños en proceso y otros que están naciendo.

Y en todo lo vivido puedo dar fe de algo:

Hay suficiente gracia de Dios para cada día.

Suficiente gracia para celebrar que somos hijos de Dios. Que fuimos salvos porque a Él le pareció hacerlo.

Suficiente gracia para hallar perdón y misericordia en cada error y pecados cometidos.

Suficiente gracia para aprender, para rendir y para confiar.

Suficiente gracia para regresar ante Dios y reconocer que no sabemos todo, que no somos capaces de todo pero al mismo tiempo, suficiente gracia para ver cómo Jesús se glorifica en nuestra debilidad.

Suficiente gracia para que nuestras historias cuenten su fidelidad.

Y mi deseo para este 2018 es que Jesús gane en todo lo que yo soy.

Que Jesús le gane a mi ego y mis sueños fuera de él.

Que Jesús le gane a los temores y dudas. Y que en Su poder pueda yo confiar, descansar, avanzar.

Que Jesús le gane a mi orgullo y a causa de eso pueda crecer en paciencia, humildad y amor.

Que Jesús le gane a todo lo que no fue pensado en Su corazón, y yo, rendido a Él pueda ver como Su gloria y amor es todo lo que necesito.

Y como diría AW Tozer: “El hombre que ti n a Dios como su tesoro, tiene todas las cosas en Uno.”

Gracias 2017 por todo lo que fuiste. Me enseñaste que la gracia de Dios es suficiente para cada día. 2018, que sea un año donde vea a Jesús más cerca, más como Señor, más como el Rey y norte de mi corazón.

Libro67, hemos regresado.