¿De qué estamos hablando?

Adulam–parte 2

Hace unas semanas escribí sobre una de las enseñanzas que me ha dado la historia de David respecto a ser líder, específicamente en lo que se escribe de él en la Biblia cuando huía de Saúl en las cuevas de Adulam. (Puedes leerlo acá). Y más allá de ese evento, mi aprendizaje ha sido por lo que sucedió después y  el legado que David entregó al tomar decisiones valientes en ese lugar.

1 Samuel 22 nos habla sobre cómo David huía del rey Saúl y que escapó de la ciudad de Gat para refugiarse en la cueva de Adulam. Al poco tiempo se unieron sus hermanos y parientes y luego, la Biblia narra que comenzaron a llegar otros “hombres que tenían problemas o que estaban endeudados o que simplemente estaban descontentos…”, y con todos ellos, David formó un ejército de alrededor 400 hombres.

Lo fascinante de este relato en la Biblia es lo que sucedió con estos hombres, fracasados desde la perspectiva de la sociedad, pero que fueron transformados por la influencia de su líder y posterior rey, David. Parece ilógico el hecho de seguir a un fugitivo como respuesta a sus problemas, sin embargo ellos lo hicieron.

Al final de la historia de David, en 2a Samuel 23, encontramos cómo estas vidas fueron cambiadas con el paso del tiempo. De fracasados a exitosos, de fugitivos a valientes, de temerosos a ser los mejores soldados de su ejército. El escritor de este libro nos cuenta de hechos asombrosos labrados por tres guerreros y de cómo un escuadrón llamado “los treinta de David” eran hombres temidos por los ejércitos enemigos. ¿Qué sucedió?

Al conocer la historia de David y sus valientes, puedes darte cuenta el poder de tu influencia en la línea del tiempo.

Tienes influencia en otros con tus hechos pasados. David antes de estar en el momento de crisis de Adulam, fue un excelente guerrero que derrotó a uno de los enemigos más temidos de Israel (Goliat) además de dirigir al ejército judío en muchas batallas. Seguramente muchos de los hombres que decidieron seguirle conocían sus hechos y sabían que podían confiar en un nuevo comienzo a su lado.

Tienes influencia en otros con la pasión con la que vives hoy. Es notorio cuando una persona es apasionada. Hasta la tarea más pequeña es hecha con el esmero que harías tu máxima proeza. David no era la excepción y su liderazgo estaba marcado con caminar en pos de darle el honor a Dios en todo lo que hacía, desde alabar a través de la música, hasta derrotar a las ciudades enemigas del pueblo de Dios. David fue conocido por su pasión y su liderazgo inspiraba a otros a tener una entrega total en todo lo que hacían.

Tienes influencia en otros a través de tu visión. David soñaba con un mejor Israel. Sabía que tenía una visión que cumplir, llegar a ser rey para adorar a Dios y restituir lo que se había perdido. Quizás en las cuevas de Adulam todo parecía perdido pero él tenía una visión y sabía que con el respaldo de Dios podía lograrlo. Cuando un líder sabe a donde va, quienes lo siguen acompañarán cada paso que se deba dar.

David logró trasladar el éxito de sus logros, la pasión de su presente y la transmisión de una visión que no le daría importancia a Él sino a Dios. David logró influenciar a un ejército de hombres y mujeres inconformes para que vivieran un mejor mañana del que sus circunstancias les permitían ver. Su liderazgo no lo llevó a sus intereses sino al cumplimiento de una visión más grande, la que estaba escrita en el plan de Dios y no sólo el pudo encontrar el éxito sino los que lo acompañaban, pues fueron transformados en personas apasionadas dispuestas a cumplir un plan que los incluía a todos y no solo los intereses de quien estaba al frente.

Todo líder tiene la capacidad de influenciar la vida de otros a través de sus palabras y hechos. Todo líder tiene la responsabilidad de hacer brillar a su equipo al hacer propiedad de todos la visión que los hace caminar. Todo líder debería ser la plataforma para el éxito individual de quienes colaboran con él. Porque ser un líder no es cuestión de posición sino de manejar una pasión y lograr resultados que valgan la pena de ser recordados.

Si tienes una posición de liderazgo cuida tu influencia. No descanses en el éxito pasado, úsalo como referencia de a dónde Dios te ha permitido llegar. Vive con pasión hoy pero a la vez mantén clara tu visión para llegar a donde Dios ha decidido que vayas. Trabaja en las tres y tu historia será recordada siempre.