#AlpiedelaCruz – 8: El cuarto día

“El mundo necesita ver a qué se parece la vida cristiana. La gente piensa que Dios es innecesario, o simplemente una opción en la vida; necesita imágenes frescas de cómo debe vivirse la vida. Necesitan verdaderas evidencias de que el hecho de seguir a Jesús realmente marca una diferencia.” – Eddie Gibbs.

Al pie de la cruz, se consumó el sacrificio más grande que la humanidad ha recibido: Jesús muere en una cruz para liberarnos de toda carga que nos agobia y darnos salvación de nuestras vidas vacías. Tres días después, el mayor milagro que la humanidad fue testigo se realizó: Jesús resucitó de entre los muertos, para darnos salvación, esperanza y una oportunidad para vivir una vida con propósito.

Pero la historia no termina ahí, de hecho, se sigue escribiendo y en este capítulo, nosotros somos los protagonistas.

Jesús resucita y durante cuarenta días, acompaña a sus discípulos demostrándole que Él está vivo, pero más allá de ello, dándoles una misión: Anuncien las Buenas noticias (los evangelios) de la llegada del Reino de Dios a toda lengua y nación, hasta el fin de los tiempos. Y hace una promesa más, estará con nosotros, siempre. Su Espíritu Santo, cumple esa promesa desde ese día y lo seguirá haciendo por la eternidad.

barcaY el final de los evangelios nos muestran a Jesús ascendiendo los cielos, dejando el plano de esta historia a Sus apóstoles y discípulos que guiados por el Espíritu Santo, comienzan a vivir esta misión divina. Ya no fueron conocidos por ser pescadores, recolectores de impuestos ni cualquiera de sus antiguas profesiones, dejaron de ser conocidos por ser gente sencilla sin preparación y pasaron a ser conocidos por ser los discípulos de Jesús.

Para los opositores de Jesús, este nuevo movimiento siguió siendo una molestia, pero esto no fue excusa para que la Iglesia primitiva renunciara a tal misión, al contrario, el libro de Hechos nos relata que oraban para tener cada día más y más valentía (Hechos 4:23-31).

Y así dicho movimiento, La Iglesia, los cristianos, sobrevivieron a la persecución y muerte de sus seguidores de un imperio por decenas de años, Su Mensaje fue más fuerte que las guerras y los imperios que vinieron después de Roma, Su Mensaje sobrevivió incluso a los intereses humanos y egoístas que por muchos años llevó dentro de sí la Iglesia. Un Mensaje que fue transmitido a cada tribu, ciudad del mundo antiguo y que cada día a día unía más y más seguidores, de aquel hombre de Nazaret, cuya vida cambió al mundo.

Siglo 21 y la misión de Dios permanece viva, esperando nuestra acción. Quizás el mundo sea totalmente diferente a lo que Jesús vivió hace ya más de dos mil años, pero este mundo sigue necesitando esperanza, significado, sigue buscando dirección en medio de tanto egocentrismo, egoísmo y maldad. Este mundo aún sigue buscando una Verdad y nosotros, los hijos de Dios, seguidores de Su Reino sabemos que esa respuesta solo la encontramos en Jesús.

Sueño con ver a mi generación apasionada por Dios de tal manera que cuando las personas se pregunten por qué nosotros somos diferentes no encuentren otra respuesta más que el amor de Jesús dentro de nosotros, inspirándonos a crear, a vivir, a innovar, a disfrutar el Mensaje redentor.

Durante mucho tiempo los cristianos en sus culturas fueron los innovadores, los creadores, los líderes, los que daban la pauta hacia dónde dirigirse. Y en este tiempo, en esta generación, necesitamos regresar a esa pasión y a ese liderazgo que Jesús nos ha dado por Su autoridad.

Jesús nos salvó de una vida vacía y ensimismada para que Su amor renueve nuestros pensamientos y acciones y para que en nuestros entornos hagamos una diferencia. Jesús desea que mostremos lo que Su mensaje puede provocar, no sólo en palabras, sino en acciones, en sueños, en amor.

Seguimos viviendo ese “día después de la resurrección”, ese cuarto día donde los hombres y mujeres seguidores de Jesús creyeron en el poder de Jesús pero también en la responsabilidad que tenían frente a la misión que su Maestro les había encomendado.

Quizás los primeros seguidores de Jesús era gente sencilla, sin influencia política o económica, quizás eran personas con poca preparación académica pero estuvieron con Jesús, y eso marcó una diferencia para siempre. Su vida la entregaron a una causa mayor que sus vidas y gracias a ellos, hoy podemos celebrar, conocer, vivir y actuar en base a la historia de aquel que al pie de la cruz, nos amó.

Hora de ir e imitarlos. En el nombre de Jesús, el mundo no volverá a ser igual.

Hechos 4:29-31

 29Y ahora, oh Señor, escucha sus amenazas y danos a nosotros, tus siervos, mucho valor al predicar tu palabra. 30Extiende tu mano con poder sanador; que se hagan señales milagrosas y maravillas por medio del nombre de tu santo siervo Jesús». 31Después de esta oración, el lugar donde estaban reunidos tembló y todos fueron llenos del Espíritu Santo. Y predicaban con valentía la palabra de Dios.

Para leer la serie completa puedes visitar el siguiente enlace: #AlpiedelaCruz

Fotografía del portafolio Flickr de Michaël Garrigues, usada bajo licencia Creative Commons