#AlpiedelaCruz – 2: El equipaje correcto.

Jesús en Juan 14:6 se hace llamar el Camino, la Verdad y la Vida. 3 Palabras que nos llevan a pensar en dirección, propósito, destino. 3 necesidades del ser humano que en la fe y descanso en Jesús podemos satisfacer.

Jesús con su ejemplo y enseñanzas estaba guiando a sus discípulos a una vida de entrega y dedicación a Dios, más allá de una dedicación física, hacia una dedicación espiritual, en donde todo lo que hicieras llevara en sí mismo un acto de adoración a Dios, a sus propósitos a Su misión.

Y lo genial de esta invitación, es que Jesús decide hacerla a todos. Judíos y gentiles, pobres y ricos, gente importante de la sociedad israelita y despreciados, todos. Era decisión del que escuchaba el mensaje seguirlo o no. Y así vemos cómo los evangelios cuentan que no importó la juventud de Juan para convertirse en seguidor del Mesías, ni gente con poca preparación como el pescador Pedro o personas involucradas con el imperio romano como Mateo quien era recolector de impuestos o ancianos como Nicodemo. Jesús buscaba (y sigue buscando) obediencia y fe en Su camino, en Su verdad y en Su definición de vida.

La obediencia y fe que Jesús busca requerirá en muchas ocasiones una condición: Renuncia. Renuncia a nuestro egocentrismo, a nuestros deseos ensimismados, a una vida alejada del plan de Dios, a una vida sin servicio o amor por el prójimo. Y también, requerirá renuncia a aquellos tesoros-ídolos-heridas que están ocupando el liderazgo que le pertenece a Dios.

En Mateo 11:28-30, Jesús luego de hablar con Dios hace una invitación a sus seguidores y les pide que le sigan, todos aquellos cansados de llevar cargas pesadas pues él dará descanso. Y hace una aclaración: Nos liberará de las cargas que no necesitamos llevar y nos dará las correctas.

En este camino donde cada día vivido son pasos de avance o retroceso hacia nuestros sueños, Jesús ofrece darnos la carga correcta y liberarnos de esas cargas pesadas que muchas veces venimos arrastrando por años: pecados, adicciones, enfermedades, preocupaciones, heridas del pasado, del presente y ansiedad por el futuro. Todo aquello que esté ocupando el espacio de tu mente y corazón que deberías invertirlo en adorar a Dios, Jesús promete liberarnos de ello.

Y a cambio de esa libertad, Jesús nos promete entregar la carga correcta: Pasión por su misión y el pueblo que aún necesita escuchar de Él y su mensaje, nos entregará un propósito y una pasión de vida, en donde lo que hagamos nos traerá tanta paz y satisfacción porque sabremos que no estamos equivocados. Nos entregará dones, talentos y habilidades necesarias para que este mundo funcione. Nos entregará Su amor y su manera de vivir la vida. Una carga, una responsabilidad sí, pero que es mucho más liviana que la que llevamos cuando nosotros vamos al mando.

Y fue al pie de la cruz, donde esta promesa se hace evidente. Isaías lo profetizó, Pedro en sus cartas nos lo recuerda. Jesús clavado en esa cruz cargó con nuestra oscuridad, con nuestro pasado, nuestras enfermedades, nuestras adicciones, nuestros pecados, nuestro egoísmo y nuestras equivocaciones. No lo merecía pero Él decidió hacer de esta carga parte de su misión. Y no lo hizo por nuestros méritos sino por la única razón capaz de llevar la carga que aquejaba la humanidad: porque NOS AMA. En mayúsculas y resaltado, porque ¿quién más podría amarnos así?

Quien escribe estas líneas está en medio del camino de la vida. Todos los días oro a Jesús para que cuide de mí y que yo cada día pueda escucharlo cada vez mejor y obedecerlo como mi Señor y Salvador. Jesús es mi Dios y sabe que tengo sueños en todos los campos de mi vida, que quiero anunciar Su mensaje por muchos años más. Jesús sabe que quiero seguir amando y sirviendo a aquellos que hoy acompañan mi historia. Jesús sabe que algún día al tiempo correcto quiero convertirme en esposo, padre, abuelo y ejemplo. Jesús sabe mis metas profesionales y atléticas. Y el sonríe, porque disfruta cuando soñamos. Y cada vez que yo pienso en todo el porvenir, sé que Él me pide dos cosas: que lo deje liderar (aún si eso significa que mi plan no será el outline final) y que renuncie: a aquello que Él no planeó que llevara en los siguientes capítulos de mi historia.

Y no escribo esto porque para mí renunciar sea la cosa más fácil de la vida, sino porque en un acto de fe, sé que en este viaje de la vida, si Jesús ordena mi equipaje, lo disfrutaré más y sin duda al destino correcto, en Su voluntad, yo llegaré.

Mateo 11:28-30

28Luego dijo Jesús: «Vengan a mí todos los que están cansados y llevan cargas pesadas, y yo les daré descanso. 29Pónganse mi yugo. Déjenme enseñarles, porque yo soy humilde y tierno de corazón, y encontrarán descanso para el alma. 30Pues mi yugo es fácil de llevar y la carga que les doy es liviana».

PD. Parte 1 de la serie #AlpiedelaCruz acá: Está aquí.

Fotografía de Mary Mattingly, artista conceptual, su portafolio acá: http://www.marymattingly.com/ y acá el proyecto donde la fotografía forma parte.