#AlpiedelaCruz – 5: Todo cambió.

Uno de los versículos más conocidos en la cultura cristiana es quizás el extracto de la conversación de Jesús con Nicodemo en Juan 3:16-17: “Pues Dios amó tanto al mundo que dio a su único Hijo, para que todo el que crea en él no se pierda, sino que tenga vida eterna. Dios no envió a Su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para salvarlo por medio de él.”

Últimamente al pensar en este pasaje, me pregunto cuánto significa para mí ese “TANTO” que menciona la Biblia acerca del amor de Dios para nosotros. Dicen que  cuando amas a alguien se observa en la manera en que reaccionas al amor que te dan, a las acciones y palabras resultantes y a como tú mismo entregas amor. ¿Saber que soy amado por Dios moldea mi vida de alguna manera? ¿Saber que Dios me ama tanto me hace responder a él como Él desea? ¿Hay algún amor que desee más que el Dios tiene por mí?

Y al pie de la cruz, recordamos que Su amor no tiene comparación. Jesús bajó al mundo y se hizo humano por amor. Por amor también hizo milagros, compartió con el pueblo de Israel, dio enseñanzas vitales para nuestra vida, fue imparcial en mostrar el Reino de Dios y al final de su misión terrenal, aceptó sin dudar el sacrificio que lo llevó a ser colgado en una cruz, castigo destinado a criminales, siendo él el único que nunca pecó. Jesús murió por mí y por quien lea estas líneas porque decidió amarnos. Sin importar si le amamos o no. Su amor no tiene condición, Su amor no cambia, Su amor es invencible.

La muerte de Jesús en la cruz, para muchos significaba el final de la polémica que este hombre había comenzado. Una revolución pensaban que habían detenido al condenarlo a la muerte. Lo que no sabían es que dicha revolución era espiritual y que ni la muerte, ni ningún imperio la ha detenido desde entonces. El amor de Dios sobre la humanidad siempre gana.

Y entonces, la muerte conoció a Jesús, en ese viernes, por la tarde. Pero la muerte, no pudo detener a Jesús. Su sacrificio encerraba amor, salvación, una promesa, un ejemplo, eternidad y ante estas cosas no hay nada ni nadie que pueda colocar oposición. El amor venció. Una vez y para siempre.

bursswood church crossAl pie de la cruz, todo cambió. Lo que antes era un símbolo de deshonra, castigo y muerte fue transformado a un símbolo que recuerda una historia, de un hombre que era Dios y que trajo salvación, resurrección, una nueva vida y un Reino que no tiene fin. Una cruz significaba condena, hoy una cruz significa amor. Amor que vence, amor que restaura. Amor que da vida.

Hoy celebramos que la mejor de las historias no terminó en una cruz. Sigue viva, fuerte y nos fue entregada para que la sigamos escribiendo, con el mismo amor que llevó a Jesús a la cruz, con el mismo amor con el que Dios Padre entregó a su hijo. Con ese amor que movió a los primeros seguidores de Jesús a cumplir la misión de Dios. Con el mismo amor que recibiste cuando encontraste la salvación en Jesús. Una misión que comenzó donde muchos aseguraban su final.

La cruz ya no significa muerte. La cruz significa amor. Y el amor de Dios, siempre gana.

Fotografía del portafolio Flickr de James Cooper. Usada bajo licencia Creative Commons.

PD.

Para leer las publicaciones anteriores de la serie #AlpiedelaCruz, acá los links:

  1. Está aquí.
  2. El equipaje correcto.
  3. Un Señor que sirve.
  4. Amigos.