#AlpiedelaCruz – 7: Una promesa cumplida

Al pie de la cruz, Jesús completaba el sacrificio más grande por la humanidad. Morir en una cruz llevando el pecado, las rebeliones, los errores de la humanidad completa. Si físicamente el sacrificio fue difícil, espiritualmente considero que fue uno de los momentos más dolorosos para Jesús llevar tal carga. Una carga que no le correspondía pero que la tomo en nuestro lugar, para nuestra libertad, salvación, para una mejor vida.

Al pie de la cruz, la historia parecía haber terminado, la obra consumada. Pero hacía falta el cumplimiento de una promesa: Resurrección. Y al tercer día de tal sacrificio, el mundo no fue el mismo.

Hoy celebro a un Cristo vivo, fuerte, valiente, todopoderoso, capaz de vencer absolutamente toda oposición a los planes del Señor. Porque la Resurrección para mí significa que las promesas de Dios son reales y se cumplen. 

De tales promesas, el resucitar por sí mismo dentro de los muertos es de las más difíciles descritas en la Palabra de Dios, para nosotros imposible, pero para Jesús no lo fue. Si él pudo vencer a la muerte, que significaba el fin de la existencia de cada ser vivo, podrá vencer cada prueba o dificultad en mi vida.

Hoy celebro que Jesús me ama tanto, que aún en medio de mis errores, Su amor sigue presente. Su paz sigue dando vida a mi vida y Su presencia me sigue liderando. Hoy celebro que una cruz no permaneció como símbolo de derrota a un movimiento dirigido por Dios, hoy celebro que una tumba estaba vacía al tercer día y celebro que desde entonces Su nombre es exaltado por hombres y mujeres que en sus vidas celebran la resurrección de Jesús.

En nuestras vidas llevamos el resultado de la Resurrección de Jesús. Su gran amor nos permite resucitar nuestras vidas de vicios, pecados, adicciones, de heridas del pasado, de rebeliones que nos costaron días, meses o años quizás, pero hoy ya no tienen ni lugar ni poder en nuestras mentes y corazones, porque Jesús ahora habita ahí, desde ahora y para siempre.

Hoy celebro a Jesús, porque Él tomó el sacrificio por mí y a pesar del dolor y la agonía, se consideró satisfecho, pues por Su causa hoy podemos vivir adorando Su nombre.

La promesa fue dada por Dios. La promesa era real. Al pie de la cruz, parecía imposible de verla hecha realidad. La promesa cumplida fue. Él venció a la muerte y al tercer día,  Jesús resucitó.

Isaías 53:10-12

10Formaba parte del buen plan del Señor aplastarlo y causarle dolor. Sin embargo, cuando su vida sea entregada en ofrenda por el pecado, tendrá muchos descendientes. Disfrutará de una larga vida, y en sus manos el buen plan del Señor prosperará. 11Cuando vea todo lo que se logró mediante su angustia, quedará satisfecho. Y a causa de lo que sufrió, mi siervo justo hará posible que muchos sean contados entre los justos, porque él cargará con todos los pecados de ellos. 12Yo le rendiré los honores de un soldado victorioso, porque se expuso a la muerte. Fue contado entre los rebeldes. Cargó con los pecados de muchos e intercedió por los transgresores.

Hoy le rindo los honores de un soldado victorioso, porque se expuso a la muerte… y VENCIÓ.

Fotografía del portafolio Flickr de Erwin Morales, uso bajo licencia Creative Commons.