Amor sin recetas May30

¿De qué estamos hablando?

Amor sin recetas

Hoy. Un día cualquiera, con sus rutinas y sus sorpresas. Y acá estás, Jesús a tu lado y la historia que juntos construyen.

No importa si tienes días, semanas o años de llamarte cristiano. Tu vida desde la primera rendición a Jesús no volvió a ser la misma. Ni lo será jamás. Su influencia en tu vida te transforma con gracia y amor. Aunque no lo notes, aunque te alejes.

1362373780_bf595cdac2_bY si eres un cristiano imperfecto, como quien escribe estas líneas y como cada quien que las lee, dirás que amas a Jesús, pero al mismo tiempo pecas. Te apasionas en una noche de comunión con Dios pero también tu corazón es vulnerable a distraerse con aquello que Jesús nos pide renunciar. Vivimos una constante lucha, discusión, decisión entre quién domina la atención y fuerzas de nuestro ser y espíritu. Y Jesús lo sabe. Y te sigue amando igual. Y te perdona. Y te da nuevas oportunidades y misericordias. Como el sol, cada mañana. Sin detenerse, sin faltar.

Doy gracias a Dios porque mi historia con Él no está delimitada por un estándar de perfección. Simplemente jamás daría la talla. Más bien, Jesús me enseña a través de Su Palabra que los días que vio a Su lado son producto de la gracia y de esa gloriosa segunda oportunidad de vivir y regresar a Él aún si me equivoco.

Las buenas historias no suceden en un día. Son un proceso. No conquistas una cima solo con pensarlo, tienes que atravesar un camino para llegar a ella. Nadie celebraría a alguien que llegue a la cima del Everest en helicóptero. No nos emociona tanto que alguien llegue a su destino sin antes conocer su proceso. Y la vida cristiana es así también.

Hace unos años comprendí que Dios quiere escribir una buena historia con nosotros. Y que Su amor no tiene recetas. Es original, único, sin igual y entiende tu vida, a tus talentos, a tus pasiones, incluso a tus temores y frustraciones. Y ese amor es tan increíble que toma tu todo y lo dirige hacia Su propósito, hacia Su visión, hacia Su eternidad. Su Palabra es nuestro fundamento, pero la manera en que tus días y tu pasión con Dios será personal y única.

Hace unos años comprendí que Jesús amará mi historia igual de la que ama a cada uno de los héroes de la fe que menciona la Biblia. Amará mi historia con la misma pasión que ama a aquel predicador que admiras y como ama a aquel misionero que predica Su evangelio en lo más recóndito de este planeta. Amará mi historia como ama la de Juan, Pedro o el apóstol Pablo. Celebrará mis actos de fe como lo hizo con Daniel, Débora o María. Estará cuidándome con la misma fuerza con la que protegió a David, Gedeón o Rut. E incluso estará presente en mis noches tristes como estuvo con Jeremías o Nehemías. Dios ama mi historia con toda su fuerza porque mi historia (y la tuya) es única. Dios ama mi historia porque sabe que puede contribuir al establecimiento de Su Reino en este mundo, en esta generación.

Dios me ama sin importar mi carrera, cuenta bancaria o círculo social. Dios ama mi historia sin contar si mi vida impacta a miles o a mis amigos cercanos a los que les predico semana a semana. Dios está interesado en que mi corazón sea liderado por Él. Y que su amor me controle. Dios tiene promesas y recompensas para sus hijos, un cielo, una eternidad para adorarle. Pero antes, está interesado en que mi día a día, en lo ordinario y la rutina, Él sea mi Señor. Los puntos de inflexión y las hazañas seguro aparecerán, los pasajes que este corazón desea para el futuro a su buen tiempo llegarán, pero antes, Dios me quiere fiel aún cuando todo parezca normal. 

Dios nos ama igual a todos, pero escribe nuestra historia a Su lado de manera personal. Escribe nuestra historia sin recetas.Y es bueno saberlo.

Cuando sé esto, toda comparación pierde validez, toda frustración e impaciencia por “estar en un nuevo nivel” no tiene sentido y toda preocupación de “no dar la talla” puede convertirse en ocupación de vivir una historia, nuestra historia (tuya, única, personal) con Aquel que aún sin que lo supiéramos, nos amó primero.

Soy único para Él. Y tengo la oportunidad de hacerlo Único a Él en mi vida.

Su Gracia lo aprueba, ¿Por qué no corresponder tal amor?

Fotografía del Portafolio Flickr de Nic Snell. Usado bajo licencia Creative Commons