¿De qué estamos hablando?

Cof – [ ק ]

Dicen que el ser humano moldea su carácter por los libros que tiene y por los amigos que tiene. Pero creo también que nuestra vida se va moldeando por las palabras que dejamos que definan nuestra vida.

Soy parte de la generación Y o conocida como Millenial, nací en medio de una revolución tecnológica que no ha tenido límite y que a diferencia de la generación de mis padres, el contenido de información a la que una persona tiene acceso es gigante. Antes para vivir la vida, recibías cierta información, datos, para cumplir lo que tenías que hacer. Los distractores eran mínimos. Ahora, es distinto.

Entre tanto ruido e información sin verificar, encontrar el mensaje correcto cada vez se vuelve más difícil. Cada vez más los emisores van creciendo y creciendo y todos quieren tener la razón. En cada área de tu vida. Es fácil identificar el riesgo que vive mi generación (y en todo aquel que tiene acceso a la tecnología y redes actuales)de distraerse con facilidad y dejar de ser productivo.

Si vives sin enfoque realmente no vas a ningún lado, caminas en círculos, sin propósito. Y para vivir una historia digna de ser contada, esto no puede ser permitido.

Día a día, muchas personas abandonan esta vida terrenal sin haber descubierto la razón por la cual vivieron y otros tantos ya hace mucho que murieron estando vivos. ¿Qué hacer?

Todos en algún momento luchamos (o estamos luchando) contra pruebas, dificultades, angustias que provienen de los mensajes que el mundo y sus miles de opciones tratan de colocar en nuestro corazón. Y es ahí donde nuestro ser debe decidir si es moldeado por tales conceptos o hace a un lado su orgullo, su fuerza y se entrega a lo que Dios ofrece, si se dirige al único Camino correcto, si decide abandonarse en aquel que es la Verdad.

El apartado Cof del Salmo 119 es una oración de auxilio, donde el escritor evidencia su necesidad de que Dios le de respuesta a su vida, y usa las siguientes palabras para referirse a la Palabra de Dios: Decretos, leyes, palabras de esperanza, promesas, ordenanzas, la ley, enseñanzas, mandatos.

Me hace entender que la Biblia tiene todo lo necesario para encaminar mi vida en la dirección correcta, cada palabra escrita, inspirada por Dios me ayuda a permanecer en Él, a descubrir las razones por las cuales tener fe en un Dios invisible pero real. Su Palabra me reanima y me da esperanza en un mundo imperfecto. Sus palabras nos invitan a que nuestra alma pueda nutrirse en todo tiempo, en todo lugar de lo necesario para superar cualquier obstáculo que este mundo imponga.

Como todo en la vida, adoptar Sus Palabras como nuestros decretos, como la ley máxima en nuestro andar no es de la noche a la mañana, pero la infinita Gracia de Dios, nos da el chance de conocerla primero, desarrollar confianza y hacerla parte nuestra para luego amarla. No es el camino más rápido, no es el camino más atractivo quizás ante los ojos del mundo, pero es y será el único capaz de apagar nuestra sed y angustia y dirigir nuestra mirada a la plenitud que solo identificamos en Dios, nuestro Señor.

“Oro con todo el corazón; ¡respóndeme, Señor ! Obedeceré tus decretos. A ti clamo; rescátame para que pueda obedecer tus leyes. Me levanto temprano, antes de que salga el sol; clamo en busca de ayuda y pongo mi esperanza en tus palabras. Me quedo despierto durante toda la noche, pensando en tu promesa. Oh Señor, en tu fiel amor oye mi clamor, que el seguir tus ordenanzas me reanime. Los que no respetan la ley vienen a atacarme; viven alejados de tus enseñanzas. Pero tú estás cerca, oh Señor, y todos tus mandatos son ciertos. Desde los primeros días sé que tus leyes durarán para siempre.” – Salmos 119:145-152 NTV