“Cristo conmigo, Cristo frente a mí…” – San Patricio

Hoy 17 de marzo en la iglesia católica se celebra el día en honor a San Patricio, uno de los precursores más importantes de que el cristianismo fuera conocido en Irlanda, lugar donde también se celebra este día, así como en algunas partes de Estados Unidos.

Aunque muchos celebran este día alejados del legado de este misionero, me gusta conocer su historia ya que a pesar de las dificultades que vivió en su juventud, decide ser misionero de Jesús en la región de Irlanda a pesar de ser controlada por una cultura alejada de los ideales y la misión de Dios: los druidas.

Su misión definitivamente no fue fácil ya que comenzó prácticamente de cero la enseñanza del cristianismo y la conversión de muchas comunidades. Sin embargo, aunque parecía la tarea más difícil a realizar, hoy se le recuerda por su pasión y entrega. Y una de las características de este santo era definitivamente saber de quién venía Su fuerza.

Muchas veces los afanes de la vida nos llevan a no darnos cuenta lo que significa ser hijo de Dios, seguidor de Jesús, discípulo de sus enseñanzas, empoderados para cumplir Su misión y para vivir estableciendo en carácter y acciones el Reino de Dios.  Olvidarlo puede resultar drástico para nuestro estilo de vida, podríamos estar perdiendo la oportunidad de vivir una vida plena fundada en Jesús.

Y es ahí, donde Su Palabra puede recordarnos siempre que nuestra identidad, nuestra fuerza, nuestra provisión, nuestra sanidad, nuestra energía, proviene del gran amor que Dios nos da sin importar la situación a cada uno de nosotros. Cuando una persona tiene seguridad en quién es, no será difícil de doblar.

Una de las oraciones más famosas de este misionero es “La Coraza de San Patricio”, un manifiesto que recuerda de dónde viene nuestra fuerza, nuestra dirección, nuestra autoridad, nuestro respaldo, nuestra identidad. Una oración para imitar.

En medio del ruido que pueda provocar la más difícil de las dificultades o las decisiones a tomar, hagamos el tiempo necesario para recordar que cada día estamos de pie por la gracia y poder de Jesús, nuestro Señor, por el amor de nuestro Padre Celestial, por la guía del Espíritu Santo de Dios:

“Me levanto hoy
Por medio de poderosa fuerza,
la invocación de la Trinidad,
Por medio de creer en sus Tres Personas,
Por medio de confesar la Unidad,
Del Creador de la Creación.

Me levanto hoy
Por medio de la fuerza del nacimiento de Cristo y su bautismo,
Por medio de la fuerza de Su crucifixión y su sepulcro,
Por medio de la fuerza de Su resurrección y asunción,
Por medio de la fuerza de Su descenso para juzgar el mal.

Me levanto hoy
Por medio de la fuerza del amor de Querubines,
En obediencia de Ángeles, En servicio de Arcángeles,
En la esperanza que la resurrección encuentra recompensa,
En oraciones de Patriarcas,En palabras de Profetas,
En prédicas de Apóstoles, En inocencia de Santas Vírgenes,
En obras de hombres de bien.

Me levanto hoy
Por medio del poder del cielo:
Luz del sol,
Esplendor del fuego,
Rapidez del rayo,
Ligereza del viento,
Profundidad de los mares,
Estabilidad de la tierra,
Firmeza de la roca.

Me levanto hoy
Por medio de la fuerza de Dios que me conduce:
Poder de Dios que me sostiene,
Sabiduría de Dios que me guía,
Mirada de Dios que me vigila,
Oído de Dios que me escucha,
Palabra de Dios que habla por mí,
Mano de Dios que me guarda,
Sendero de Dios tendido frente a mí,
Escudo de Dios que me protege,
Legiones de Dios para salvarme
De trampas del demonio,
De tentaciones de vicios,
De cualquiera que me desee mal,
Lejanos y cercanos,
Solos o en multitud.

Yo invoco éste día todos estos poderes entre mí y el malvado,
Contra despiadados poderes que se opongan a mi cuerpo y alma,
Contra conjuros de falsos profetas,
Contra las negras leyes de los paganos,
Contra las falsas leyes de los herejes,
Contra obras y fetiches de idolatría,
Contra encantamientos de brujas, forjas y hechiceros,
Contra cualquier conocimiento corruptor de cuerpo y alma.

Cristo escúdame hoy
Contra filtros y venenos, Contra quemaduras,
Contra sofocación, Contra heridas,
De tal forma que pueda recibir recompensa en abundancia.

Cristo conmigo,
Cristo frente a mí,
Cristo tras de mí,
Cristo en mí, Cristo a mi diestra,
Cristo a mi siniestra,
Cristo al descansar,
Cristo al levantar,
Cristo en el corazón de cada hombre que piense en mí,
Cristo en la boca de todos los que hablen de mí,
Cristo en cada ojo que me mira,
Cristo en cada oído que me escucha.

Me levanto hoy
Por medio de poderosa fuerza, la invocación de la Trinidad,
Por medio de creer en sus Tres Personas,
Por medio de confesar la Unidad,
Del Creador de la Creación.”

Fotografía usada bajo licencia Creative Commons, del portafolio Flickr de María Victoria Fernández