¿De qué estamos hablando?

¿Cultivás frutos o tubérculos?

Imaginemos que aún estamos en nuestros años de infancia en la clase de Ciencias Naturales o Biología y estamos estudiando el Reino Vegetal. La mayoría supongo son árboles y plantas. Algunos dan sombra y hogar a otros seres vivos, algunos sirven como ornamento en los jardines de nuestras casas, otros para hacer herramientas y productos necesarios para el hombre. Y otros dan frutos.

Ahora, en mi limitado conocimiento de la agricultura, he visto que destacan dos clases de plantas que utilizamos para nuestra alimentación y sustento: aquellos que dan un fruto y quienes producen tubérculos.

Tanto frutos como tubérculos tienen características, condiciones y tienen usos similares. La diferencia que veo acá y es la que quiero utilizar para ampliar mi pensamiento hoy, es en que los tubérculos son esas plantas que no tiene visible el fruto y muchas veces es la raíz misma la que se utiliza como fruto. Y si no eres experto como yo, difícilmente identificaríamos que la pequeña planta que muchas veces se observa en los campos agrícolas, bajo tierra oculta un fruto, una cosecha que podríamos utilizar.

fruitbowlPienso en esto, porque todos tenemos dones, talentos, habilidades que Dios ha depositado en nuestra vida y que si tomamos la responsabilidad de hacerlo crecer, estos darán un fruto. Nuestra relación con Dios también tiene como objetivo hacer crecer un fruto de madurez espiritual dentro de nosotros, haciendo que la alegría, el vivir en paz, la paciencia, amabilidad, la fe, la humildad y el dominio propio sea algo natural en nuestro diario caminar. Dices que un hombre o mujer es exitoso si ves el fruto que ha producido su vida a lo largo del tiempo. La vida humana, la historia y el futuro mismo, fueron y serán delimitados  por frutos que alguien se atrevió a cosechar y luego sirvieron de provecho para aquellos que le conocieron.

Mi generación se está enfrentando a vivir cada día más en un mundo acomodado que nos hace olvidar la importancia de cosechar lo que somos. No creo que esas características que nos hacen tan únicos fueron puestas por Dios por simple casualidad. Vivimos en un mundo confundido por la difusión y explosión de ideas,modas y tendencias que van ahogando la percepción del sentido real de vivir… un mundo que pide respuestas. Respuestas de las cuales tú mismo podrías ser portador pero que no has hecho crecer.

Y es que existen muchas excusas (falta de recursos, de apoyo, de visión, de acompañamiento, de difusión) que colocamos para no cosechar ni mucho menos mostrar los frutos que guardamos únicamente para nosotros o para dentro de nuestra limitada zona de comodidad, cuando en el mundo que Dios nos mandó a influenciar muchos de nuestros amigos y seres queridos envejecen confundidos y sin conocer la fuente que da sentido a la Palabra de Dios en nosotros. Escondemos las semillas que Dios ha colocado en nosotros para ser cosechadas y la influencia de la Iglesia en creatividad, arte, música y tecnología se está convirtiendo en un ideal cada vez más lejano de donde queremos estar más que en una realidad. El mundo no necesita de tubérculos que no pueden ser vistos hasta que te obligan a desenterrarlos. El mundo necesita conocer el fruto de los hijos de Dios.

El mundo necesita conocer el fruto de los hijos de Dios. El mundo necesita conocer hombres y mujeres valientes, seguidores de Jesús, que a pesar de cualquier clase de limitación, están dispuestos a cultivar los propósitos para los que fueron formados. El mundo no necesita héroes de ficción que se ocultan detrás de un disfraz de seguridad y comodidad y jamás muestran los tesoros que Dios ha depositado en ellos.

El mundo no necesita hombres y mujeres que se mantienen al margen de los problemas de su país, de su ciudad, de su vecindario o de su familia misma; el mundo necesita líderes, agentes de cambio, cristianos que con los frutos que han cultivado respaldados por Dios provean de soluciones efectivas en su área de influencia.

No soy botánico, jardinero o agricultor y tampoco soy un teólogo titulado. Soy un cristiano que está aprendiendo a vivir como ciudadano del Reino de Dios en este lado de la eternidad. He pecado, he cometido errores y las imperfecciones me acompañarán a menudo. Tengo ideas y sueños que se están fabricando en mi mente y corazón, tengo mis temores acerca de que si tendré los recursos necesarios para realizarlos. Tengo fe en Dios y al mismo tiempo batallo con el problema de la incertidumbre. Yo también así como produzco frutos, tengo tubérculos que necesitan ser desenterrados y compartirlos.

Sin embargo, este año he comenzado a descansar en la idea de que así como las semillas de muchas plantas son puestas en terrenos áridos y difíciles, y a pesar de ello, crecen y producen… así Dios ha diseñado habilidades, talentos y nuestra madurez espiritual para que puedan crecer tanto en campos fértiles de fácil cultivo como en terrenos áridos de la vida. El respaldo de Dios estará con aquellos que han tomado la decisión de producir un impacto en donde se encuentran con o sin recursos, confiando en que la provisión de quien los salvó, se hará presente en el momento justo, para mostrar para lo que fueron hechos. Antes que acomodemos nuestras capacidades, seamos valientes y tomemos el riesgo de dar el fruto correcto.

Este es un buen año para decidir… si en la vida darás frutos o tubérculos. La historia podría depender de la decisión que tomes hoy.

PD. Foto de Tule O´Hare http://www.flickr.com/photos/nikknight/4841268725