El día después de la marcha…

Guatemala en las últimas semanas está viviendo una etapa que pocos vieron venir, una etapa  que está demostrando que el pueblo guatemalteco tiene voz y está decidido a no ser más un observador pasivo frente a la corrupción y a la injusticia que ha manchado y debilitado los sistemas de gobierno a los que nos regimos. Lo que parecía sería una de las muchas noticias de corrupción que escuchamos, terminó siendo un movimiento ciudadano en busca de justicia desde finales de abril.

IMG_9874 Hoy 16 de mayo, pude ser parte de una covocatoria a orar por nuestro país en la Plaza de la Constitución, junto a un grupo de alrededor de 500 cristianos que sin denominación o representación de una congregación en particular decidimos unirnos a orar. Oramos por la justicia, paz, misericordia y un llamado al arrepentimiento de nuestra nación. Oramos en avanzada a una de las marchas quizás más grandes de los últimos años, de 30 a 50 mil asistentes que sin importar la lluvia fueron a hacer público su rechazo a la corrupción.

Y mientras reviso las noticias, muchos dicen que la reunión del 16 de mayo no tiene comparación en la historia moderna de Guatemala. Sin embargo, el impacto de este manifiesto puede diluirse con facilidad a menos que seamos constantes en mantener el mensaje vivo.

No hace falta ser experto en política para saber que nuestro pueblo tiene pasión y deseo por ver un cambio y es por tanto, urgente la importancia de que encontremos Dirección y Visión, para que los esfuerzos de marchas como las de hoy tengan fruto. Como cristiano y ciudadano, considero que hay 4 cosas que debo hacer a partir del día después de la marcha, 4 decisiones que deberían ser constantes y compartidas e imitadas por todo aquel que reconoce a Jesús como Su Señor y que desea ver una nación diferente para las generaciones por venir:

MANIFESTAR: Necesitamos seguir expresando nuestro rechazo a cualquier acto, plan o decisión que provoque un daño a nuestro país. Necesitamos seguir denunciando toda injusticia social que observemos. Necesitamos hacer pública toda situación que sea incorrecta. Necesitamos que nuestra voz se siga levantando para demostrar que si bien por muchos años nos acomodamos a asumir que era noticia vieja la corrupción y los desfalcos, es tiempo de traer luz a esos lugares oscuros, con nuestro derecho a oponernos a este tipo de situaciones.  Jesús nos llamó a respetar la autoridad dada a nuestros gobernantes (Lucas 20:25), pero también tomó tiempo en denunciar a fariseos y escribas (autoridades eclesiásticas y con cierto poder de decisión ante el pueblo), no para denunciar y criticar sin sentido, sino para traer a luz su maldad y sus errores, dirigiéndolos al arrepentimiento, como ejemplo el pasaje de Lucas 11:37-53:39:

Entonces el Señor le dijo: «Ustedes, los fariseos, son tan cuidadosos para limpiar la parte exterior de la taza y del plato pero están sucios por dentro, ¡llenos de avaricia y de perversidad! 40¡Necios! ¿No hizo Dios tanto el interior como el exterior? 41Por lo tanto, limpien el interior dando de sus bienes a los pobres, y quedarán completamente limpios. 42»¡Qué aflicción les espera, fariseos! Pues se cuidan de dar el diezmo sobre el más mínimo ingreso de sus jardines de hierbas, pero pasan por alto la justicia y el amor de Dios. Es cierto que deben diezmar, pero sin descuidar las cosas más importantes.

ORAR: Esta es una decisión fundamental y diaria para el pueblo de Dios. Y nuestro deber es orar siempre, es la manera en que nos comunicamos con Dios. Porque la oración nos permite entregar nuestros deseos y pensamientos a Dios para que Él pueda reinar en nosotros. Necesitamos orar para poder arrepentirnos de nuestros pecados como pueblo entero, como Iglesia y sobretodo de manera personal. Es a través de la oración que Dios escucha a Su Pueblo y sabemos que la oración por nuestra nación no será en vano. La Biblia cuenta en su historia las innumerables veces en que un hombre o una mujer se levantaba en medio de su generación y de su nación, clamaba a Dios y la libertad, el respaldo y la justicia de Dios se hicieron presentes y resultaron victoriosos. Fue así como los muros de Jericó fueron derribados. Al orar, estamos conectados con Dios, nuestros corazones arderán por Sus causas y veremos nacer insatisfacciones (divinas insatisfacciones diría Bill Hybels), veremos dirección revelada para este pueblo que tanto lo necesita. Para reflexionar en esta decisión, recordemos 2a Crónicas 7:14-15

14pero si mi pueblo, que lleva mi nombre, se humilla y ora, busca mi rostro y se aparta de su conducta perversa, yo oiré desde el cielo, perdonaré sus pecados y restauraré su tierra. 15Mis ojos estarán abiertos y mis oídos atentos a cada oración que se eleve en este lugar.

UNIRNOS: Considero que la unidad del pueblo de Dios es fundamental en momentos como este. Duele ver que seamos descritos como personas que se encierran en 4 paredes y que celebran a Dios pero no nos involucramos en lo que realmente está dañando al país. Duele escuchar que personas dicen que predicamos salvación pero que ante los problemas de nuestra Guatemala somos indiferentes, duele ver que el pueblo de Dios a veces esté tan ensimismado en sus asuntos, verlo dividido y decididos a no mover un dedo porque no están de acuerdo en pequeñeces. Es tiempo de que el mensaje de Dios salga a sanar, a bendecir, a dar esperanza, luz, dirección, salvación, gracia, en acciones, en palabras. Guatemala necesita saber que tiene un Dios que ha prometido tiempos mejores y los encargados de anunciar tal esperanza, tal misión, somos nosotros, los discípulos de Jesús. ¿Qué esperamos? Somos respaldados por Jesús, no olvidemos la promesa de Mateo 18:19-20:

19»También les digo lo siguiente: si dos de ustedes se ponen de acuerdo aquí en la tierra con respecto a cualquier cosa que pidan, mi Padre que está en el cielo la hará.20Pues donde se reúnen dos o tres en mi nombre, yo estoy allí entre ellos.

ACTUAR: La manera más efectiva de ver el cambio, esa revolución que este país clama, es comenzando con nosotros mismos. Todos estamos de acuerdo que este país necesita justicia, gracia, paz, libertad, equidad. Y nosotros podemos iniciar. No necesitamos gran influencia, necesitamos voluntad, depender de la gracia de Dios y ACTUAR. Comencemos con nuestra familia, en el trabajo en la universidad. Llevemos amor y provisión a aquel que conocemos que está necesitado y que carece de esperanza. Seamos portadores de Gracia en este pueblo herido y confundido. Si no te animas porque piensas que estás solo en esto, seguro encontrarás en tu congregación y fuera de ella, personas, ministerios, organizaciones o movimientos que están de pie actuando y de los cuales puedes formar parte. La vida cristiana consiste en aprender, recibir y ser llenos del Espíritu Santo y el mensaje de Dios pero se complementa con trasladar a este mundo la bendición que antes nos fue dada a nosotros. Miqueas 6:8 nos lo recuerda:

8¡No! Oh pueblo, el Señor te ha dicho lo que es bueno, y lo que él exige de ti: que hagas lo que es correcto, que ames la compasión y que camines humildemente con tu Dios.

El día después de la marcha, Guatemala regresa a la rutina, pero el trabajo por una nueva Guatemala apenas comienza. Somos hijos de Dios, llamados a ser luz. Yo quiero seguir manifestando y denunciando la injusticia en mi sociedad. Quiero seguir orando y no solo quedarme con el anhelo de ver a Dios moverse en mi país y en las generaciones por venir, quiero ver a la Iglesia de Guatemala unida por esta causa, quiero actuar por aquello que hoy está lastimado, herido, confundido. Es nuestro tiempo, es nuestra generación, lo vamos a hacer bien. Dios está con nosotros, Su gracia nos empodera, Su Espíritu nos dirige. No desmayemos.

IMG_9881