El mensaje de la cruz.

La Biblia declara en la Primera Carta a los Corintios capítulo 1 versículo 18: “¡Él mensaje de la cruz es una ridiculez para los que van rumbo a la destrucción! Pero nosotros, que vamos en el camino a la salvación, sabemos que es el poder mismo de Dios.”

“Porque de tal manera amó Dios al mundo, que envió a Su único Hijo para que todo aquel que en Él crea no se pierda sino tenga vida eterna.”

No hay amor más grande que aquel que da Su vida por aquellos a quienes ama… Así de grande, perfecto y ancho es el amor de Jesús.

Porque en aquella cruz, Él cargó con nuestras debilidades, fueron nuestros dolores los que lo agobiaron. Jesús fue traspasado por nuestras rebeliones y aplastado por nuestros pecados. Jesús fue traspasado por nuestras rebeliones y aplastado por nuestros pecados. Fue golpeado para que nosotros estuviéramos en paz y azotado para que pudiéramos ser sanados.

Todo aquello que nos condenaba, lastimaba, manchaba y apartaba de la presencia de nuestro Padre fue llevado por Jesús hasta la cruz, tomando nuestro lugar, tomando nuestro castigo.

No hay obra ni mérito que nos dé la oportunidad de merecer tal sacrificio.

Perdonó nuestros pecados antes de haberlos cometido, nos limpió de nuestras maldades aún antes de haber nacido. Nos amó antes de nosotros buscarlo. Nos limpió con su gracia y esto, no es una decisión humana.

typoramaEn la cruz la muerte conoció a Jesús pero no le pudo vencer. El pecado, la enfermedad, el dolor y la maldad de la humanidad se enfrentaron a Jesús… pero Su amor ganó… UNA VEZ Y PARA SIEMPRE.

La cruz para los romanos era un símbolo de vergüenza pero Jesús lo transformó en un símbolo de sacrificio, de amor, de esperanza.

La cruz representaba derrota pero para los hijos de Dios ahora representa victoria.

La cruz representaba culpa y vergüenza, ahora nos habla de Su gracia eterna.

La cruz apuntaba a la condenación más en Jesús la recordamos como nuestra liberación.

La cruz representaba dolor y sufrimiento, pero en Jesús representa esa sanidad que borra mis lamentos.

La cruz representaba muerte pero al que sigue a Jesús representa vida firmemente.

Hoy celebro que Jesús resucitó y Su amor da vida, luz y dirección. Porque era pecador y Él me llama hijo. Porque no había digno en mí pero fui alcanzado por Su gracia sin fin. Porque por Su justicia encuentro salvación y vida. Porque por Su sangre y perdón recibo hoy restauración, porque de vivir una vida vacía ahora encuentro propósito y verdad a través de Su Palabra, todos los días.

Hoy celebro que Jesús resucitó y porque Él vive ahora puedo vivir. Hoy celebro que puedo dar gloria al único digno de ser llamado: El Cristo, el Rey de Reyes y Señor de Señores, el Alfa y la Omega, el Principio y el Fin, el único Camino, la Verdad y la Vida.

Iglesia, canta ¡ALELUYA!

Alabemos al Único, al Eterno, a nuestro Salvador…

Alabemos a Aquel que nos amó primero.

¡Adoremos a Jesús!