¿De qué estamos hablando?

El mover de Dios

 20100726_28329-600x398 William Booth es citado con la siguiente frase: “Yo no estoy buscando un mover de Dios, Yo soy un mover de Dios”; palabras que me permiten recordar que el amor y la gracia de Dios no se han detenido conmigo. A pesar de mí, Dios sigue insistiendo en usar mi vida. No porque me necesite (estoy seguro que hay muchos con habilidades similares y superiores a las mías) sino porque desea usarme, lo anhela, lo quiere, su corazón se estremece al pensar que yo puedo ser su mover, Dios desespera porque cada día recordemos que somos sus manos y sus pies para el cumplimiento de sus propósitos.

Escribo esto sin estadísticas ni datos concretos, pero quisiera que te detuvieras a pensar en lo siguiente: ¿Qué es lo que provocó que de los millones de espermas en el instante de tu concepción, el elegido fuera el que llevaba tus características genéticas? ¿Qué sucedió para que sobrevivieras 9 meses en el vientre de tu madre y te saltaras el muro de los niños que no llegan a nacer? ¿Qué provocó que durante tu niñez no murieras por equis o ye razón? ¿Por qué sigues vivo hasta hoy, mientras lees esta publicación? ¿Por qué, a pesar de tanto fracaso, en tu corazón aún hay señales de vida de esos sueños que has guardado por años? ¿Por qué crees que estás en la nación en que vivís, en medio de esta generación, de esta época, de estas situaciones? ¿Qué provocó o qué movió tu corazón para estudiar esa carrera en la Universidad? ¿Por qué crees que esas pasiones, hobbies y aficiones marcan tu vida? ¿Por qué tus gustos son tus gustos? ¿Qué es lo que te hace permanecer vivo y respirar cada mañana creyendo que hay cosas que deben ser echas para cumplir tu propósito eterno? ¿Por qué sigues firme en tus convicciones cristianas cuando la Iglesia como tal está sufriendo la pérdida de influencia en la mayoría de ámbitos de la sociedad? ¿Por qué seguís amando a Jesús a pesar de que hay peticiones que quizás jamás lleguen a ser contestadas de acuerdo a tus términos? ¿Qué estás esperando? ¿Qué te hace permanecer creyendo, confiando en un mañana mejor en medio de tus problemas, de tus debilidades?

Estas son preguntas que suelen aparecer en momentos de definición de mi vida. El miedo, la incertidumbre, y nuestras debilidades nos hacen desconfiar (en mi caso suele suceder) sobre si lo que Dios nos ha dado como oportunidad para crecer es el camino correcto. Sobretodo cuando las cosas no resultan… preferiríamos no aprender del fracaso y obtener un milagro inmediato, pero, ¿Qué si esto no sucede así?  ¿Dudas o Perseveras en que todo ayudará para cumplir tu llamado?

“Yo soy el mover de Dios”… realmente debería ser una frase para recordar que Dios tiene una y mil maneras de llevarnos a sus propósitos. Para ello debemos confiar en que Él hace todo mejor, que sus pensamientos son mejores que los nuestros, que un milagro no es la única respuesta de su autoría. Somos el mover de Dios en un mundo que busca respuestas y vive en necesidad…. ¿Necesitamos otra inspiración adicional a esta? ¡Dios confío en nosotros! ¡Le apuesta a nuestras vidas para ser el cambio que el mundo, que tu sociedad necesita!

Dios ha usado las historias de personas a través del tiempo. Personas normales como tú y yo, con defectos, luchas, problemas y cargas; pero que se atrevieron a confiar en que Dios movería su poder a través de ellas. Quizás no tenían los recursos, las habilidades perfectas o la influencia necesaria como para estar seguros de que lo lograrían, pero creyeron; dejaron de colocar sus condiciones y con valentía caminaron por ese espacio de fe que divide la realidad con el plan perfecto de Dios.

Más que recipientes que guardan la unción del Espíritu Santo, somos antorchas encendidas para alumbrar en todos y cada uno de los campos que mueven la sociedad y la generación en que nos encontramos. Más allá de los espacios físicos de nuestras congregaciones, Dios quiere manifestar su presencia en donde se encuentran a los que llamamos “perdidos”, los que muchas veces ignoramos, los que se conforman con vivir “bien” y morir sin saber que al lado de Dios les esperaba una historia mejor.

No sé cuándo será el último de mis respiros, pero en esta noche, es mi deseo, poder estar seguro que durante mi existencia, hubo un momento que me llevó a haber dado mis manos, pies, sueños, pensamientos, talentos y habilidades delante de Dios y ver su propósito cumplido en mí. No ser movido por mis intenciones, sino por lo que Dios guarda en su corazón para mí. No quiero perder ni un minuto más, quiero escribir una historia, aquella escrita con el puño y letra de mi Señor.

Somos el mover de Dios… ¿Lo crees? Porque Jesús definitivamente ya lo hizo. Si no fuera así, el evento de la cruz no se hubiese realizado. Es hora de tener fe y escribir una nueva historia.