Imposible, improbable.

Nuestro Dios es FIEL. Es imposible que Su amor nos falte. No por causa nuestra, sino porque Él así es.

La Biblia dice que nuestro Dios aún cuando este mundo voltee Su mirada de Él y siga sus deseos egoístas, Él permanece fiel. Para Él es imposible dejar de amar a sus hijos, es improbable que deje sin esperanza a Su pueblo, es inconcebible que algún día simplemente decida dejarnos fuera de sus planes.

El sol siempre sale, aún en los días grises. Igual es la fidelidad de Dios, siempre presente aún si pareciera lo contrario.

En los problemas, dificultades, que encuentras en el día a día y en aquellos que no deseabas ni buscabas. Dios promete ser fiel. Responderá, de eso no hay duda, es imposible que falte a su promesa y debemos creer. Él actuará, podemos descansar, actuará muchas veces no a nuestra manera sino a la Suya pues nuestro Dios es soberano y nos promete que Su voluntad es buena, agradable, perfecta. Aún si la respuesta que nos da es contraria a nuestros deseos, podemos vivir confiados en que en algún momento de la eternidad destinada a sus hijos, entenderemos el proceso.

En los sueños y metas nuestro Dios es fiel. Es imposible, improbable que nos deje abandonados. Lo vemos en la capacidad de soñar que nos ha dado desde el día 1 de nuestra existencia. Lo vemos en las pasiones y talentos que nos regaló para pulir nuestro propósito en la vida. Vemos Su fidelidad al dejar en cada uno de nosotros (sí, en todos nosotros), semillas de paciencia, de perseverancia, de disciplina, de esfuerzo, de voluntad personal para lograr aquello que muchos anhelan pero pocos se atreven a hacer. Nuestro Dios es fiel, no dejará que ningún sueño cuyo núcleo busca la honra y gloria de Su nombre sea desprovisto de Su Gracia y amor. Si Él no lo hace, por favor, tampoco lo hagas vos. Mereces vida en la vida.

Confía, Dios no nos coloca en lugares donde Su gracia no nos pueda mantener. Dios no nos hubiera dado la capacidad de soñar lo que soñamos sin darnos también Su provisión para cumplirlo.

Incluso en la rutina nuestro Dios es fiel. En la comodidad, en el status quo, en las temporadas buenas, de alegrías, de celebración, de aplausos. Nuestro Dios es fiel y promete celebrar con nosotros, promete bendecirnos y ayudarnos a cosechar los frutos que la obediencia a Su Palabra provocan. Nuestro Dios es un dios que cumple, que hace florecer a aquellos que dejan cada vez más lo que el mundo dicta para vivir por lo que Su Reino es.

Detrás de cada una de las características que la Biblia menciona acerca de Dios, encontramos una o más historias, de hombres y mujeres, comunes y corrientes que conocieron la fidelidad de Dios. Para algunos conocieron la fidelidad divina a través de la provisión, otros por medio de la sanidad, algunos en medio de una batalla, otros por un milagro que cambió el destino de su vida y muchos más, como nosotros, conocimos Su fidelidad a través de la Salvación en Jesús.

Es imposible, improbable que Dios sea infiel a sus promesas, a su pacto, a su plan. Dame  alguna área donde dudes que Su fidelidad pueda menguar y sé que encontraremos historias de hombres y mujeres que refuten ello.

Saber que Dios es fiel a sus promesas, a proveernos, a perdonarnos, a darnos oportunidades a pesar de nosotros es la mejor seguridad que puedo encontrar. Nada humano que me garantice paz y plenitud puede compararse a lo que Dios ofrece.

Y eso, es genial.

“Es el Señor quien provee el sol para alumbrar el día y la luna y las estrellas para alumbrar la noche, y agita el mar y hace olas rugientes. Su nombre es el Señor de los Ejércitos Celestiales, y esto es lo que dice: -¡Igual de improbable es que anule las leyes de la naturaleza como que rechace a mi pueblo Israel!-”

Jeremías 31:35-36 NTV