¿De qué estamos hablando?

Soñando en Pasado

En el camino hacia tus sueños… NO deberían existir retrovisores.

Cuando recordamos el ayer, siempre hay dos opiniones que se cruzan en nuestra vida. Algunos miran al pasado y sonríen. Sí. Lo hemos escuchado más de alguna vez en la vida: “Todo tiempo pasado ha sido mejor”. Lo dicen las abuelitas mientras añoran la paz con que vivían sus tiempos de juventud. Lo dicen tus papás al contar sus anécdotas de lo que podían pagar de niños con solo cinco centavos. Lo dices tú mientras recuerdas los momentos que te devuelven una sonrisa. Lo dices tú, al revivir los éxitos del ayer, decisiones que de alguna manera u otra han aportado a quien eres hoy.

Menciono “pasado” y vemos a otros con los corazones cabizbajos. “Sería mejor no recordarlo” me lo dicen con su actitud. Despedidas sin avisar, fracasos tras fracasos. Una lágrima roda por su mejilla porque él o ella ya no forman parte del “nosotros” que deberían formar. Otros suspiran al recordar un mañana que no pudo ser, otros recuerdan el tiempo perdido. Otros cabizbajos porque las oportunidades del ayer se desvanecieron con cada día que pasó y hoy… hoy son una colección en donde se usa el verbo “hubiera”.

Si bien es cierto que hay muchos recuerdos y momentos que quisiéramos que fuesen eternos, y recuerdos que quisiéramos borrarlos de nuestra mente, identidad o historial de vida… al final son un capítulo más de tu vida. Y si estás leyendo esto, seguramente no es el final. El problema es cuando mezclamos el ayer y a las metas, sueños u objetivos en la vida… “Nunca puedes planear el futuro a través del pasado” – Edmund Burke Cuando la fuerza de la añoranza puede más que el porvenir y decidimos… Soñar en tiempo pasado.

Soñamos en pasado cuando hacemos de él una carga que nos acompaña a donde quiera que planeamos, a donde quiera que vamos. No decides arriesgarte luego de aquel fracaso que marcó ese día, esa fecha, ese momento. Decides no planear ser alguien mejor si al fin de al cabo “la vida me muestra que soy un caso perdido”, decides no enamorarte nunca más porque lo que no funcionó, no funcionará. Y así, vas arrastrando pesares y ayeres que van acabando con tu imaginación y con tu energía para pintar un futuro del cual el pasado ni el presente saben de su existencia.

Y también, soñamos en tiempo pasado cuando de cada nueva aventura que buscas alcanzar, la realizamos pensando en aquellos días gloriosos que llevamos en el corazón, usándolo como una brújula. Y así, comienzas a soñar y a planear el resto de tu vida basado en lo que ayer te funcionó pero que hoy ya no es. Y así comienzas a esforzarte por hacer del mañana un regreso a un punto fijo en el pasado “Cuando decimos que todo tiempo pasado fue mejor, condenamos el futuro sin conocerlo.” – Francisco de Quevedo. Quieres ser exitoso como antes, tener la alegría del ayer, recuperar el tiempo perdido, lo que fue… mientras las oportunidades del ahora y el camino del quien podrías llegar a ser van desapareciendo con cada paso hacia atrás que quieres dar.

Aceptémoslo. No hay cima pasada que no pueda ser superada por una futura, ni hay herida del ayer que no pueda ser restaurada para avanzar de nuevo. ¿Entonces qué te hace caminar para adelante con la mente puesta en el ayer? Todo evento tiene su lugar en la vida, ya sea en el bote de basura o en la sala de trofeos, pero jamás en lo que debes llegar a ser, hacia donde Dios anhela que llegues.

Vuelvo a repetir… El pasado no puede ser ni una carga ni una brújula. El pasado es solo un capítulo más en tu biografía, y sí cuentas con vida y fe… seguramente no será el final. Hay cosas que debes dejar ir, por tu bien y por el bien de los que acompañarán tus nuevos amaneceres. Dios siempre te dará la oportunidad de un mejor futuro, más allá de lo que el pasado te obliga a ver. Hay éxitos que debes colgar y arriesgarte por conquistar sueños aún más grandes. Dios cuenta con ello para marcar una diferencia hoy.

Arriésgate a dejar tus recuerdos donde deben estar. Arriésgate a agradecer al pasado y no continuar más a su lado. Decídete a soñar lo desconocido, aún lo imposible. Ten la seguridad que Dios estará ahí también.