¿De qué estamos hablando?

Tu historia no es mi historia… y eso es bueno.

El lugar en que naciste. El tiempo que tomó que aprendieras a caminar, o decir “mamá”, o leer, o escribir tu nombre. La familia que tienes. Los amigos que frecuentas. Si me lo explicas, seguro será con una buena historia.

¿Más? Tus hobbies y pasiones. El día en que descubriste para qué viniste al mundo. La manera en como conociste a Dios. La profesión a la que te dedicas. Las metas alcanzadas. El inicio de tu ministerio. Esas ocasiones cuando dejaste a tus miedos sentados en el sofá y te arriesgaste a vivir. Los sueños por hacer realidad. El día que te graduaste de la secundaria-carrera-universidad. El día cuando supiste que ella (él) era el amor de tu vida. El nacimiento de tu primer hijo-nieto. El primer día de tu emprendimiento o empleo. Una despedida. Una esperanza.

A todos nos gusta compartir sucesos de nuestra vida que nos hicieron bien y nos dieron un buen aprendizaje y recuerdo. Sin embargo, ¿puedes regresar al principio de cualquiera de tus metas, sueños, logros? En la mayoría de los hechos de tu biografía quizás el temor y las dudas competían cuerpo a cuerpo con las ganas de lograr lo que hoy celebras.

Y quizás sigan compitiendo…

Sobretodo cuando fallas, fallas y vuelves a fallar. O cuando ves que lo que deseas otro lo ha logrado con mayor facilidad, en menor tiempo y sin tanta pasión como tú lo estás haciendo. O cuando te frustras porque piensas que el tiempo pasa y pasa pero el progreso en tus anhelos siguen siendo nada y nada.

Y no hablar de cuando no puedes evitar ponerle atención al ruido de terceros: “Te está dejando el tren”, “Ya estás demasiado grande para pensar en niñerías”, “¿No has pensado en dedicarte a otra cosa?”, “¿Por qué no sigues el ejemplo de tu hermano-primo-vecino-abuelo?”, “Yo nunca te he visto madera para eso…”, “Eres demasiado (anote el complejo a su elección) para lograrlo”.

Y cuanto daño hace comenzar a ver “el jardín de al lado más verde que el tuyo”, anhelar vivir la vida en los zapatos de alguien más y preguntarle a Dios si acaso perdió el file donde estaba tu lista de peticiones y poco a poco… dejar que la frustración, complejos y dudas arruinen la historia que Dios planea escribir con tu propósito.

Quien escribe estas líneas no ha llevado una vida perfecta. Durante muchos años me tocó combatir complejos, fracasos, rechazos y opiniones dañinas. Y sé que de alguna manera, la batalla no acabará porque este mundo es imperfecto como yo. Y siempre me va a tocar toparme con dudas, porque dudar es humano, igual que tener miedo o frustrarte o renunciar.

Sin embargo, en un capítulo de mi biografía pude conocer la perfecta Gracia de Dios y fue ahí donde comencé a ponerle más atención al amor y poder de Dios en mi vida y dejar de enfocarme en el ruido y la neblina que siempre se encontrará en el viaje hacia el cumplimiento de los planes de Dios en mi vida. Dios me salvó de mí mismo.

Y cuanto bien ha hecho.

Cuanta paz me da saber que Dios no condena mis dudas, mis temores, mis frustraciones, mis ganas de renunciar muchas veces. Porque a pesar de mí, Él mantiene Su promesa de estar conmigo hasta el final. Y en vez de ignorarme, me da esperanza.

Cuanta paz me da que Dios me hable a través de Su Palabra. Y me pide como dije hace unos días, que le tenga fe y que me tenga fe. Que le tenga fe a sus procesos, que la vida más que soluciones microondas, requiere el desarrollo de eso que a Pablo le fue revelado y a nosotros compartido en Gálatas 5: los frutos del Espíritu (amor, alegría, paz, paciencia, gentileza, bondad, fidelidad, humildad y control propio). Que te tengas fe que ese conjunto de todo lo que te describe es suficiente para alcanzar la plenitud, porque si dijiste que Jesús sería el Señor del resto de tu eternidad, amigo, serás empoderado por Él, para siempre.

513597395_71cbcc20b3_zCuanta paz me da saber que Dios no usa la misma receta en todos para escribir nuestras historias. Que tu historia no va a ser mi historia. Y que eso es bueno. Porque con algunos Dios usará procesos más largos pero Su gracia será suficiente. Porque en algunos Dios hará milagros inexplicables y en otros usará lo cotidiano. Porque en algunas historias los recursos sobrarán y en otras enseñará que de la escasez también se puede brillar, porque Dios sabe que la vida no se trata de cuánto tienes sino de cuánto disfrutas. Porque Él es fiel y no hay nada que lo pueda detener. Porque en algunos será tan paciente que esperará lo suficiente para que nuestro amor nos lleve a obedecerle y a partir de ahí, comenzará el tiempo de celebración, de cosecha, de descubrimiento.

Cuanta paz me da saber que Dios tiene una perspectiva completa de mi vida. No una humana, sino divina, perfecta, completa, y como Isaías 55:8 nos enseña, Sus pensamientos no se parecen en nada a mis pensamientos. Y sus caminos están muy por encima de lo que yo pudiera imaginar.

Por lo logrado hasta hoy, doy gracias a Dios porque Él ha sido fiel. Por lo que no tengo pero estoy trabajando en ello, agradezco a Dios porque si Él sigue liderando mi vida, sin importar la calma o tormenta, sin duda alguna, en su perfecta voluntad, llegaré.

Veremos en nuestra historia el fiel amor del Señor. Menos dudas, más fe.

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Fotografía de Camilla Hoel (Uso bajo licencia Creative Commons).