¿De qué estamos hablando?

Un agradecimiento y un favor.

¿De qué está hecho el mundo?

De lágrimas y sonrisas. De carcajadas. De sueños y pesares. De momentos que te quitan el aliento. De suspiros y alegrías. De pérdidas y fracasos así como de éxitos y sorpresas. De serendipias y casualidades, así como de planes finamente calculados. De canciones y poemas, de la imaginación de los niños y la sabiduría de los ancianos. De actitudes, hábitos, propósitos y pasiones. De metas. De insatisfacciones. De historias. El 2012 no es la excepción.

Siempre he pensado que el mundo está formado más que nada por las historias que vivimos y contamos. Jonathan Gottschall dice que es el pegamento que une al mundo. Y el ingrediente de las historias  son nuestras decisiones. Si regresas tu vida a enero 2012, tomaste decisiones que te han colocado donde estás hoy (incluso no tomar una decisión, es de hecho, una decisión tomada). Algunos celebrarán que este fue el año de emprender, de cumplir una dieta o adquirir un nuevo hábito. Otros se lamentarán de no haber cumplido ciertas cosas que soñaban (como todos). Y para otros, la vida fue una página en blanco, sin nada que agregar.

Y mientras escribo esto, a menos de 24 horas que se extinga este gran año, creo que le debemos a la humanidad dos cosas este 31 de diciembre: Un agradecimiento y un favor.

Le debemos a la humanidad el dar gracias por todo lo vivido, por todos aquellos que nos acompañaron en este viaje y porque cada experiencia que siempre agregó a nuestra vida algo que aprender, algo que celebrar. Es necesario tomar un tiempo y dar gracias a Dios quien hace todo esto posible (y todo lo que eso significa); dar gracias a quienes amas y te amaron, a tus compañeros de viaje, a tus mentores y guías que no se rindieron contigo este año, a quienes te lideran y a los que lideras. Dar gracias por quienes llegaron y por los que se fueron. Dar gracias por lo vivido y lo alcanzado y porque a pesar de las tormentas, sigues de pie… y dar gracias porque aún falta más.

Y también le tenemos que hacer al mundo entero un favor: VIVIR.

Siempre he creído que hay una diferencia entre vivir y existir. Existes cuando solo subsistes hasta tu muerte. Vives cuando encuentras propósitos que cumplir y pasiones que mantener. Es por eso que el viejo consejo de que escribas lo que sueñas para el nuevo año sigue funcionando. Traza un plan, fija tus metas, encuentra un destino, pero no permitas que la rutina ahogue quien debes ser. Eso es una decisión.

Imagina si Dios le diera a los bebés que están por nacer, la oportunidad de conocer el mundo a través de tu vida. ¿Serían inspirados por lograr grandes cosas porque han visto que es posible por lo que vives? ¿Tendrían esperanza en su destino al observarte? ¿O verían que la vida no tiene nada atractivo? ¿Creerían que vale la pena tener convicciones? ¿Buscarían la manera de aprender de tu fe y ejemplo? El mundo merece que vivas. Tú mereces vivir.

Creo firmemente en el poder de la gratitud y en el poder de una vida con propósito. Porque la gratitud te permite creer y mostrar a otros que la vida tiene sentido, que el amor y la provisión de Dios es real, que no estás solo, que el mundo puede estar roto pero que aún tiene detalles que debemos celebrar. Creo en las metas, en los sueños y en la esperanza del que emprende, porque nos guían a territorios aún no conocidos de la humanidad, de nuestra sociedad, de nuestra generación, de nosotros mismos.

El 2012 ya fue. Ha sido el mejor año de mi vida. Lo mismo dije del 2011 y me equivoqué. Y por la gracia de Dios, espero equivocarme el próximo año. Tengo motivos para agradecer y tengo propósitos que cumplir. Quiero vivir y no solo existir. El mundo lo merece. Yo lo merezco. Y Dios lo aprueba con una sonrisa.

Bienvenido 2013.

“Vivimos en un mundo en el que se narran malas historias, las cuales nos enseñan que la vida no significa nada y que no existe un propósito grandioso para la humanidad. Resulta una buena vocación, entonces, hablar con nuestra vida una mejor historia. Y cuánto alumbran las mejores historias. Cuán fácilmente el mundo las mira con asombro. Cuánta gratitud surge en nosotros al escuchar tales historias y cuánta felicidad nos brinda el repetirlas.” – Donald Miller