¿De qué estamos hablando?

Una pequeña diferencia

En esta vida no podemos escapar de decidir qué caminos seguir. Decides cómo vestirte hoy, decides qué desayunar, qué ver en la TV, qué correos contestar y qué llamadas realizar. Decides a qué equipo de fútbol seguir, decides estudiar una carrera en la Universidad, decides casarte con el amor de tu vida, decides el nombre de tus hijos, decides si continuar leyendo este blog o no… Decides siempre.

Ahora, ¿Te has dado cuenta de la manera en que decides? ¿Ves que existe algo que te empuja a hacer lo que haces? ¿Cuál es tu motivación para vivir como vives?

Me gustaría decir que todo lo que hacemos tiene una motivación positiva detrás de ello. Pero muchas de nuestras acciones son parte de la rutina y es ahí donde asistir a tu jornada laboral, el ir o no al gimnasio, el tiempo que pasas con tu familia, el esfuerzo que pones en tus estudios, en tu preparación y el vivir bajo una visión que supera tu presente muchas veces queda sin ideales. ¿Tu relación con Dios también la incluirías en este grupo?

¿El papel que Dios tiene en tu corazón es parte de la rutina de tu vida? ¿Agendas un lugar para Él los domingos y el resto en tus otros asuntos? ¿Dios es una parte de tu vida o es el centro que define las demás áreas de tu existir?

Creo que la pequeña diferencia entre vivir una vida religiosa y vivir una vida relacional con Dios es la motivación con lo que haces. ¿Lo haces por obligación o porque realmente lo deseas? De la manera en que respondas en cada aspecto de tu vida devocional a esta pregunta, podrás ver la calidad de tu relación con Dios.

¿Vas los domingos a una iglesia local por obligación o porque realmente lo deseas? ¿Lees la Biblia porque te obligaron a leer un plan de estudio anual o porque tienes ese deseo que consume tu ser por escuchar Su Voz? ¿Oras porque te dicen que lo hagas o porque necesitas intimidad con tu Padre? ¿Eres cristiano porque la tradición familiar te obliga a serlo o porque realmente hay un deseo que arde en tu ser por agradar a Dios y ser imitador de Jesús?

Personalmente, no podría asegurar que las respuestas a todas estas preguntas han tenido como respuesta un deseo que consume mi vida entera por vivir apasionadamente con Jesús. Hay días en que realmente el corazón tiene el peligro de enfriarse por circunstancias y eventos no planeados que te hacen dudar. Soy un hombre en constante renovación, en constante aprendizaje… pero que está aprendiendo a vivir viendo en cada detalle, la manera en que Dios ocupa el lugar central de mi vida, más allá de mis ambiciones, sueños y deseos.

Espero que tanto tú como yo, con el pasar de los días y la vida nos parezcamos más al hombre que escribió el Salmo 84 de la Biblia, que no ven otro lugar donde encontrar placer, plenitud, realización y sentido a su existir que no sea al lado de Dios. Y decir con todo el corazón:

“Deseo con toda el alma estar en los patios de tu templo; ¡me muero por llegar a ellos! Tú eres el Dios de la vida, por eso te canto alegre con todas las fuerzas de mi corazón.”  – Salmo 84:2 TLA