¿De qué estamos hablando?

Y algo más…

Los últimos 3 temas que he publicado a través de este blog, tuvieron como tema central la oración; el comunicarse con Dios, con nuestro padre celestial; el aprender a escucharlo, a dejar que nos escuche y que nuestras oraciones nos lleven a conocerlo de mejor forma a El.

Sin embargo con el pasar de los años, me he dado cuenta que muchas veces la oración se convierte en un momento frío, esquematizado, muchas veces limitado al aspecto religioso y repetitivo, casi mecanizado, falto de originalidad y por todas estas razones muchos pierden el interés en practicarla. Es triste en realidad.

Para orar no hay reglas, no hay parámetros definidos; para orar basta simplemente que abramos nuestro corazón, que encontremos un momento en donde nuestros corazones encuentren ese click con el corazón de Dios y nos lleve a ser nosotros mismos, quitando toda barrera, todo bloqueo, toda excusa que nos impida hablar con Dios. Y a esto, agreguémosle una más que me mencionó una amiga a inicios de semana (Gracias!); quitar de entre Dios y yo toda máscara que le hayamos puesto a nuestro Padre; ya que muchas veces miramos a un Dios tirano, injusto, desinteresado, despreocupado… actitudes que pueden provocar daños dentro de nosotros y nos hagan perder la esencia principal de nuestra relación personal con Jesús.

¿Por qué insistir en la oración? Porque la oración nos conecta con Dios, aumenta nuestra fe, escuchamos la voz de Dios dirigiendo nuestra vida, nos da momentos de paz, de seguridad; siembra en nosotros esperanza, activa el poder de Dios en nosotros, atrae los milagros, cobramos nuevas fuerzas, podemos agradecer su favor, nos podemos quejar, podemos llorar y sobretodo encontramos el amor infinito de Dios esperándonos.

Y es que cuando la oración sea parte de nuestras prioridades; esta nos lleva cada día más cerca de un estilo de vida basado en la adoración genuina, creativa y eficaz; una vida que merece la pena vivir. Juan Luis Guerra, un verdadero maestro de la música, escribió la siguiente canción que comparto hoy: “Tan solo he venido”, un tema con el cual podemos describir una oración genuina con Dios, una conversación genuina y original entre nuestro papá Dios y nosotros.

No esperemos más, Dios quiere hablarnos, Dios quiere escucharnos… estamos a una oración de distancia… las cosas siempre serán mejor del lado de Dios.