¿De qué estamos hablando?

Y Jesús lloró…

Desde que Jesús vino por primera vez a este mundo, muchos se han dado la tarea de descubrir cada faceta de su vida y de esa manera poder entender y comprender sus características, la forma en que comunicó su mensaje y la pasión por su misión. Jesús realmente más allá de cualquier personaje, ha influenciado al mundo entero, independientemente de la cultura a la que haya llegado su historia.

A través de los evangelios puedes ver muchas de las facetas de su vida, de su forma de pensar, del sistema de valores que predicó, de la misión que encomendó a sus seguidores, del amor al hablar, al sanar, al proteger, al enseñar… al mostrar que Él era verdaderamente el Hijo de Dios.

tearman Quizás uno de los versículos más cortos de la Biblia completa es Juan 11:35; 11 letras según la versión de Reina-Valera, 3 palabras, pero con un gran significado para nosotros. En medio de ese pasaje vemos a un Jesús conmovido, compadecido, triste, inundado por los recuerdos de cuando una amistad dice adiós para no regresar. Vemos a un Jesús que muestra sin temor o prejuicio alguno su lado sensible. A pesar de que Jesús era omnisciente y omnipotente, podemos verlo afectado por la tristeza de la familia y amigos a su alrededor. La historia sigue y muestra Jesús una vez más su poder para levantar a un hombre de una tumba en la que había estado por 4 días. Jesús sabía mucho antes que le comunicaran que su amigo había muerto y Jesús también sabía que Dios le había dado el poder para resucitar muertos… sin embargo su corazón no escondió la tristeza que le provocó ver a sus amigos lamentar la pérdida de Lázaro. Jesús fue sincero con sus emociones: Jesús lloró.

Me encanta saber que Jesús vino a este mundo para identificarse con nosotros en todas las situaciones posibles. De niño, seguramente disfrutó de los juegos y la vida libre de preocupaciones que la infancia te da. Supongo que su adolescencia y juventud también fueron etapas de aprendizaje para desenvolverse en la cultura de su tiempo y luego podemos apreciar con más claridad  la última parte de su estancia en la tierra en los evangelios. Jesús lloró, río, se entristeció, amó, se compadeció, celebró y también se enojo. Tenemos un Dios sensible al sentimiento humano.

Saber que Jesús es sensible a lo que yo pueda sentir me llena de esperanza al saber que puedo ir a Él y conversar con Jesús de manera tan sincera porque entenderá cada pequeña y gran expresión de mi corazón y me dará la solución perfecta para encontrar los propósitos en mi vida.

Saber que tengo un Dios sensible también me desafía a que yo pueda ir y practicar el mismo estilo de vida y liderazgo de Jesús; convirtiéndome en un cristiano, seguidor de Jesús, sensible; dispuesto a escuchar a las personas, sirviendo de apoyo para quien necesite llorar y dar el abrazo justo cuando alguien lo necesita. El saber que Jesús actuaba a través de sus milagros, movido por su amor y compasión al prójimo me motiva a que mi enfoque en las áreas donde presente a Jesús sea el mismo y no otra motivación.